dia contra la lgtbifobia

Historias de LGTBIfobia: Una mirada a lo que se vive en primera persona

¿Por qué existe un Día Internacional contra la LGTBIfobia? Para quienes nos identificamos con el colectivo LGTBI+ no nos queda duda sobre el objetivo de esta fecha. Sin embargo, a veces hace falta conocer la problemática en primera persona para entender que ojalá algún día ya no tengamos que conmemorar este día.

La LGTBIfobia se define como el odio o aversión hacia las personas que pertenecen al colectivo LGTBI+. Este problema se materializa en forma de expresiones vejatorias, discursos que incitan a la violencia, discriminación, acoso, comportamiento agresivo y ataques físicos, según señala el sitio web del Centro LGTBI, de Barcelona, en España.

La Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA, por sus siglas en inglés) indica que la LGTBIfobia es una pandemia que continúa creciendo de manera importante y preocupante, incluso, en países que registran los mayores avances en derechos para las personas LGTBI+.

Como ejemplo del impacto de la LGTBIfobia a nivel mundial, el mismo organismo destaca que la homosexualidad todavía es ilegal en al menos 70 países, así como la autodeterminación de género y la reafirmación de identidad. Las terapias de conversión aún son permitidas legalmente en diversos países y cada vez son más los gobiernos que imponen políticas que fomentan la discriminación e intolerancia hacia las personas LGTBI+ como sucede en Polonia, Hungría y Rusia.

LEER: ¿Cómo detectar la LGTBIfobia?

De acuerdo con la ILGA, España está entre los países con mayor progreso en derechos LGTBI+, pero también es uno de los que registra un aumento en cuestiones relacionadas con la LGTBIfobia. En 2019, los delitos de odio registrados relacionados con la orientación sexual e identidad de género crecieron un 8.6% comparado con el año anterior, de acuerdo con estadísticas del Ministerio de Interior español.

Más allá de los registros oficiales es importante conocer parte de la realidad y las experiencias vividas de personas que se identifican con el colectivo LGTBI+. Aquí presentamos algunas historias que nos han compartido los lectores de Queerverse.

Vivir la asexualfobia

Por: Olivia Ávila Ruiz

España

La asexualidad sigue siendo una orientación básicamente invisible y tan desconocida que nadie ve la acefobia tan bestia que lleva aparejada: Alto nivel de presión, sentimiento de gran incomprensión social, malestar, desinformación, clichés, invisibilización, descrédito, patologización, infantilización, sentimientos de desdén y lástima, casos de violencia de género, abusos en las relaciones, desconfianza, estigmas, estereotipos, prejuicios, tristeza, hipersexualización de la sociedad y falta de educación sexual integral con perspectiva de género.

Personalmente sufro de ansiedad. He tenido relaciones sexuales con chicos sin realmente tener interés y no saber por qué… Esto deriva en creer que tienes un problema o que no eres capaz de demostrar afecto. Aunado a esto, en las relaciones de pareja se experimenta violencia psicológica, malestar y manipulación.

He llegado a perder amistades importantes por relacionarme de manera diferente en un plano afectivo donde mi interés está en otro lado, con la enorme presión de vivir en una sociedad hipersexualizada. Llegas a sentir que no perteneces a la especie humana y que el sentimiento de culpa que ya de por sí es muy propio de las mujeres… en mi caso se extiende como una metástasis a otros aspectos.

Y cuando me he forzado a cambiarlo obviamente no he podido porque es mi orientación sexual. He hecho una cantidad de cosas que se supone que eran las que debía hacer, pero en realidad eran lo que se esperaba de ti. La asexualfobia deja tu salud mental por los suelos.

Homofobia y xenofobia

Por: Christian Sarabia

España

Generalmente, se piensa que los centros de estudios son espacios de apertura, seguridad y libertad de expresión, especialmente a un nivel universitario y académico alto. Pero en mi caso fue todo lo contrario y se convirtió en un ambiente de hostilidad, discriminación y burla por ser quien soy.

Emigré de México a España para estudiar un Máster durante dos años. En este tiempo experimenté la discriminación por ser de otro país y tener un “acento extranjero”; cuestiones que al final terminas soportando por el bien de tu salud mental. Sin embargo, siempre aparece algo que supera a lo anterior, y en mi caso fue vivir la doble discriminación por parte de un profesor debido a mi origen y orientación sexual.

Este profesor me pedía en reiteradas ocasiones que le repitiera las cosas porque supuestamente “no entendía mi acento”, hasta que un día cruzó la línea no solo burlándose de mi forma de hablar, sino también imitándome con ademanes y una voz afeminada en frente de toda la clase. El típico comportamiento homofóbico utilizado para mofarse de los gays.

Tras el incidente, me acerqué a las personas a cargo dentro de la institución. Por supuesto que lo primero que hicieron fue no creerme y disminuyeron la situación insinuando que “había sido una broma”, pero el tono cambió cuando les dije que acudiría a las autoridades correspondientes a denunciar este hecho. Terminé aceptando una disculpa porque cuando pasas y vuelves a pasar por este tipo de experiencias, solo piensas en el desgaste adicional que puede llegar a provocar, además del daño que ya te hicieron.

“No alquilo a parejas de este tipo”

Lector de Queerverse

España

Mi pareja y yo decidimos mudarnos a Barcelona, por lo que comenzamos a buscar pisos de alquiler. Por fin encontramos el ideal y aplicamos para hacer los trámites necesarios. Acudí a encontrarme personalmente con el dueño para revisar las condiciones del lugar y ultimar los detalles del contrato. En esta primera ocasión, mi pareja no pudo acompañarme, ya que decidimos que iríamos juntos hasta la firma del acuerdo.

Todo marchaba bien y había esa compatibilidad entre propietario e inquilino. Sin embargo, todo cambió cuando mencioné que mi pareja y yo firmaríamos el contrato juntos. A lo que él respondió: “¿Tu pareja es un hombre? No alquilo a este tipo de parejas”.

Esto nos cayó como un balde de agua fría porque además de lo obvio, pues ya no teníamos otro lugar más para ir a vivir. Estábamos en shock y no podíamos creer lo ocurrido, tampoco sabíamos a qué instancias acudir al estar en un lugar nuevo, lejos de nuestro país de origen y con la urgencia de encontrar otras opciones. Afortunadamente, unas amigas nos permitieron quedarnos temporalmente en su piso. No cabe duda que el mejor apoyo siempre lo tendremos por parte de nuestra comunidad (LGTBI+).

Lesbofobia

Lectora de Queerverse

Ciudad de México

La Ciudad de México es uno de los lugares más cosmopolitas del país, incluso, también se le reconoce así a nivel internacional. De hecho es una urbe en la que conviven diversas nacionalidades, religiones y culturas; pero también es donde convergen las tradiciones y valores más arraigados junto con el apego religioso.

Dependiendo la zona, a veces es mejor que te reserves las expresiones de cariño en público porque puede ser que hasta te “inviten” a desalojar un centro comercial, una tienda o un restaurante. Tal vez podría contar alguna de estas historias o sobre la ocasión en que me lanzaron basura caminando en la calle por ir tomada de la mano de otra mujer, pero ahondaré en otra que dejó una huella profunda tanto en mí como en mi pareja actual.

Viajábamos en el metro para llegar a una de las zonas céntricas de la ciudad. Platicábamos y de repente – saliéndonos de la norma de parecer “amigas”- comenzamos a abrazarnos y tomarnos de la mano. Notamos que una mujer no dejaba de mirarnos, pero no le dimos importancia. Estábamos a punto de llegar a la última estación del recorrido, cuando esta mujer se nos acercó y preguntó: “¿Han leído la biblia?, ¿saben qué se pueden ir al infierno? Las invito a que se acerquen a leer la biblia y cambien su estilo de vida”. Yo la ignoré, pero para mi pareja fue algo intolerable, por lo que se puso a discutir con ella.

La discusión comenzaba a subir de tono hasta que llegamos a la estación. Nos bajamos y esta persona nos siguió y continuó acosándonos hasta la salida, cuando por fin pudimos perderla entre la multitud. Había otras personas que fueron testigos de esto, que la escucharon y por supuesto, nadie nos ayudó. Sentimos miedo e impotencia, tanto que a la fecha seguimos midiendo las muestras de afecto que nos damos en público.

Estas son algunas vivencias que superan las personas LGTBI+ en su día a día. Hay muchas más en que las secuelas son aún más graves y otras tantas en las que desafortunadamente hasta se han perdido vidas. Este artículo es para conmemorarles y hacerles saber a quién sea que lo necesite que no están solxs.

Agradecemos a nuestros valientes seguidores y lectores por compartir estas historias que nos sirven para conocer parte de la realidad sobre la LGTBIfobia.

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